martes, 12 de marzo de 2013

Editoriales del periódico El Día

El periódico El Día y su editor José Rodríguez han sido condenados a pagar 60.000 € a D. Paulino Rivero por intromisión ilegitima en el derecho al honor, tras una serie de editoriales publicados desde el año 2011. La sentencia obliga también a retirar de la hemeroteca dichos editoriales, artículos y comentarios que constituyen una lesión al honor del Presidente del Gobierno de Canarias.

A la luz del artículo publicado el 28 de febrero por El Día en el que se menciona la sentencia, se deduce que el periódico en sí considera un éxito haber evitado la condena de 250.000 € que pedía el fiscal, recordando que dicha sentencia es recurrible. Añaden que tener que pagar "sólo" 60.000 € es un hecho que mantiene íntegro el derecho a la libertad de expresión, a criticar e informar. Me pregunto entonces dónde considera este periódico que está la frontera entre la crítica a políticas concretas, hechos o la información en sí y la infamia, el insulto y la calumnia. Me pregunto también si esta aparente alegría al recibir la sentencia significa que pagar 60.000 € le sale rentable, porque no debemos olvidar que según la última oleada del Estudio General de Medios (EGM) es el periódico más leído en Canarias. Y sobre todo me pregunto: ¿en qué lugar deja El Día al Periodismo?

Pero no es el único asunto polémico en la línea editorial de este periódico. La defensa de la independencia de Canarias y la creación de una República independiente del Estado español es también un tema recurrente. Sin embargo, la defensa de estos ideales (legítimos) no es compatible con el constante insulto hacia una parte de ese territorio, que es la isla de Gran Canaria, a la que permanentemente se menciona como "la tercera en importancia, tamaño o belleza", empeñándose en cambiarle el nombre para dejarlo sólo en "Canaria", ya que el "Gran", según su parecer, no lo merece. ¿Habría que revisar entonces la toponimia de otros lugares como Valle Gran Rey y dejarlo en Valle Rey?

Una cosa es tener una línea editorial, defender unos ideales o simpatizar en mayor o menor medida con unos  líderes políticos, pero hay que ser coherente. No se puede defender un Estado Canario odiando al vecino; a una parte de ese territorio que en teoría formará parte de ese Estado.

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