martes, 16 de abril de 2013

Venezuela y su futuro

Parece que Maduro ganó las elecciones en Venezuela. Parece, porque el margen es tan estrecho (50,66% frente al 49,07% de Capriles) y las dudas sobre la limpieza del proceso son tantas, que la sospecha sobre si son estos los resultados reales planeará siempre sobre estas elecciones. De lo que no cabe duda es que Maduro será el próximo presidente de Venezuela (con bastante prisa por cierto) y que tendrá que enfrentarse a múltiples retos económicos, políticos y sociales.

Durante el mandato de Hugo Chávez se logró disminuir la pobreza y la indigencia en el país, al igual que los niveles de mortalidad infantil. A su vez, la tasa de escolarización aumentó considerablemente:

 

1999

2011

Pobreza

49,4%

29,5%

Indigencia

21,7%

11,7%

Mortalidad infantil

20,3%

12,9%

Escolarizados        

85,1%

92,7% (primaria)

 

48%

72,8% (secundaria)


Sin embargo, la política chavista pasó por la nacionalización de todo tipo de empresas privadas: petroleras, eléctricas, siderúrgicas, bancos, empresas de telefonía, industrias alimenticias, papeleras y textiles, lo que ha hecho que el aparato gubernamental sea tan amplio que su mantenimiento suponga un gran gasto. De hecho la falta de inversiones públicas ha provocado cortes de agua y luz en algunos sectores (achacados a veces a sequías). 

Otro de los problemas de Venezuela es su altísima inflación (20,1%). El déficit eleva el coste de financiación y el Estado se ve obligado a devaluar la moneda (un 32% en febrero) para aumentar el poder adquisitivo del bolívar, lo que produce más inflación al hacerse más caras las importaciones, algo nefasto en una economía que depende de ellas: en 13 años las importaciones han aumentado un 366%. Un país que fue 5º exportador de café a nivel mundial, hoy en día lo tiene que importar de Nicaragua. Y teniendo una de las mayores reservas de petróleo del mundo, tiene que importar energía desde Colombia. Algo se hace mal. Y esto unido a la política expropiatoria de Hugo Chávez ha provocado que pocos inversores quieran invertir en el país.

Una de las promesas de Maduro en campaña electoral fue la lucha contra la creciente inseguridad ciudadana, que ha llegado a tal punto que el propio Gobierno ha dejado de publicar tasas como la de criminalidad. Para bien o para mal, Maduro no es Chávez, no tiene su carácter, ni su carisma, ni el apoyo que tenia éste (ha perdido 600.000 votos con respecto a las últimas elecciones, ganando Capriles unos 800.000). Tampoco tiene el apoyo incondicional de los suyos, como sí lo tenia Hugo Chávez, sobre todo entre los militares, por lo que también tendrá que vigilar entre los suyos para que no aparezcan discrepancias internas. Pero el principal problema será intentar gobernar en un país claramente partido en dos.

1 comentario:

Jose Leal dijo...

De qué me suena a mi esto? Un pais con sistema bipartidista tras salir de una 'dictadura'... Pues la llevan clara...