viernes, 31 de mayo de 2013

Los toros y España

Mucho se ha escrito en este país sobre si las corridas de toros deben seguir considerándose "la fiesta nacional" o "la vergüenza nacional". Las corridas de toros tal como las conocemos actualmente se remontan a finales del s. XVIII aunque los juegos con toros en la Península Ibérica datan de muchos cientos de años antes. Es, por tanto, el espectáculo de masas más antiguo de España y expresión de la cultura hispánica aunque se celebra también en países suramericanos, en Francia y en Portugal, donde a diferencia del resto, no se le da muerte al toro.

No cabe duda que para el extranjero una de las imágenes mas características de España son los toros, al igual que la Torre Eiffel evoca a Francia o el café a Colombia. El toro es un símbolo que podemos encontrar en algunas banderas españolas cuando juega la selección de fútbol o en varias vallas publicitarias a lo largo de la geografía española, producto de una campaña publicitaria del Grupo Osborne de finales de los años 50 y principios de los 60



Los defensores de las corridas de toros afirman que de no existir éstas, el toro bravo de lidia se extinguiría ya que la cría selectiva de estos animales ha permitido que haya sobrevivido en el tiempo. Sin embargo, según el Gobierno de España, sólo se utiliza un 5% de estos toros en espectáculos taurinos. También sorprende este argumento como justificación para hacer de la muerte lenta de un animal, un espectáculo público. ¿Existe algún otro caso en el que la condición para salvar de la extinción a una especie sea la tortura hasta la muerte al final de sus días? Nadie se imagina que la condición que pusieran los chinos a la conservación del oso panda fuera "jugar" con él clavándole lanzas y haciéndole correr por un plaza con ellas clavadas mientras le chorrea la sangre por el cuerpo hasta que exhausto, quedase muerto en el suelo mientras la gente mira y aplaude. ¿Por qué nos hemos acostumbrado en España a ver sufrir y morir a los toros de lidia como algo normal? Y lo peor de todo es que se presume de ello.

Según dos encuestas realizadas en 2002 (Gallup) y en 2006 (Investiga) en torno al 30% de los españoles muestra interés en las corridas de toros frente al 70% que no lo hace. En los años 70, el interés era mucho mayor, en torno al 55% de la población, por lo que ha descendido en más de 20 puntos e incluso hay zonas del país como Canarias y Cataluña en las que están prohibidas. A esto hay que añadir que las corridas de toros no son rentables económicamente (dan pérdidas) y que sobreviven gracias en gran medida al dinero  que reciben de administraciones públicas como los ayuntamientos.

El ser humano tiene la mala costumbre de considerarse dueño y señor del medio que le rodea: contamina ríos, construye donde quiere, destruye bosques, extingue especies, ensucia, emite gases contaminantes al aire... Deberíamos pararnos a pensar que matar para comer es natural, pero matar por entretenimiento, no.


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