miércoles, 12 de junio de 2013

Francia y el matrimonio homosexual

Francia se ha convertido este año en el país número 14 en legalizar el matrimonio homosexual. Antes ya lo habían legalizado Holanda, Bélgica, España, Canadá, Sudáfrica, Noruega, Suecia, Portugal, Argentina, Islandia, Dinamarca, Uruguay y Nueva Zelanda. Tras meses de debates, el parlamento francés lo aprueba por 331 votos a favor y 225 en contra.

La ley francesa de matrimonio homosexual ha ido un poco más allá que otras al incluir el derecho de las parejas a la adopción. Sea o no por esta diferencia, lo cierto es que en el país de la igualdad, la libertad y la fraternidad se han sucedido protestas y manifestaciones en contra de esta ley, muchas de las cuales han terminado con actos violentos aislados y varios detenidos, hechos que no se produjeron en ninguno de los países que anteriormente habían reconocido a las parejas homosexuales el derecho a contraer matrimonio.

Resulta llamativo que esto ocurra en un país en el que en el último festival de cine de Cannes, por ejemplo, se premia con la Palma de Oro a una película que trata sobre la historia de amor de dos mujeres (entre sí): La vida de Adèle, o que elige como alcalde de París en 2001 a Bertrand Delanoë, primer político francés en reconocer su homosexualidad y reelegido por mayoría absoluta en 2008.

La primera boda homosexual en Francia se ha producido en Montpellier y hasta 100 policías acudieron como medida de precaución ante la amenaza de protestas e intentos de boicot. Incluso en la última final de Roland Garros varios individuos con máscaras interrumpieron el partido de tenis entre Nadal y Ferrer para mostrar pancartas y bengalas en modo de protesta por esta ley.

Pero, ¿es cierto que la sociedad francesa se encuentra tan dividida en torno a este tema? Parece que no. Si buen es cierto que en los últimos sondeos un 53% de los franceses se muestra a favor del matrimonio homosexual, a la pregunta sobre las protestas, un 72% de ellos considera que deben concluir ya. 

La mayor parte de las reacciones contrarias a las uniones homosexuales han llegado de los conservadores católicos y la extrema derecha. El "Financial Times" analiza este hecho e indica que las verdaderas causas de las protestas en Francia son políticas. La fuerza y el ruido de los manifestantes opositores a la ley tiene más que ver con el posicionamiento político de los partidos conservadores, ideológica y estratégicamente que con un sentimiento real de la mayoría de la sociedad francesa. La crisis ha provocado desafección ciudadana en Francia y sus ciudadanos ven como su país ha pasado de ser clave, junto con Alemania, en la integración del continente, a tener un papel secundario en Europa, donde Alemania ahora lleva la batuta. 

Es por eso que la derecha francesa (como el Frente Nacional de Marine Le Pen) ataca al Gobierno de  François Hollande bajo la consigna de los valores franceses, alertando de los peligros morales y crisis demográfica que traerá consigo la ley del matrimonio homosexual. Ridículo.

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