viernes, 19 de julio de 2013

El pleito insular

El enfrentamiento entre Tenerife y Gran Canaria por conseguir la hegemonía económica, política e institucional del archipiélago canario comenzó en el s. XIX al crearse la provincia única de Canarias, cuya capital era Santa Cruz de Tenerife. Con este acontecimiento comienza un conflicto entre los políticos de ambas islas, así como de sus respectivas burguesías y clases sociales dominantes, produciéndose movilizaciones y protestas en Gran Canaria, promovidas a través de campañas dirigidas a la opinión pública. Su objetivo: la división en dos provincias, que se produce en 1927.

A pesar de ello, los ánimos no se calmaron y el pleito insular ha seguido vivo a lo largo del tiempo. Algunos ejemplos han sido: 

  • La disputa por la capitalidad de la Comunidad Autónoma, que también se ha tenido que compartir entre Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria.
  • Enfrentamientos políticos por la creación en 1989 de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, que antes de esta fecha sólo poseía centros adscritos a la Universidad de La Laguna
  • Diferencias religiosas: la Iglesia tuvo que dividir en dos las diócesis, una para la provincia de S/C de Tenerife (Diócesis de Tenerife) y otra para la provincia de Las Palmas (Diócesis de Canarias). Además, existen fieles en Gran Canaria que no aceptan que la patrona de las islas sea la virgen de Candelaria, porque está en Tenerife, defendiendo que sea la virgen del Pino, que se encuentra en Gran Canaria.
  • Críticas al Estatuto de Autonomía hechas en su día por hacer una relación de las islas que conforman el archipiélago canario siguiendo un orden alfabético, en vez de por tamaño, ya que por orden alfabético Gran Canaria quedaba por delante de Tenerife en el texto.
  • Ataques constantes a Gran Canaria desde medios de comunicación como el periódico "El Día", que defiende entre otras cosas, que Gran Canaria se llame sólo Canaria, ya que ese "Gran", según este periódico, lleva a confusión sobre qué isla es mayor. Añade el citado diario, que Gran Canaria no es sólo la tercera en tamaño, sino en belleza y recursos naturales...
  • Polémicas derivadas de folletos turísticos en los que se promociona una isla con fotografías que pertenecen a otra isla. Hechos como este han promovido que el Cabildo de Gran Canaria se haya presentado en la Feria Internacional de Turismo (FITUR) promocionando la isla en solitario, tras años acudiendo unida a las demás islas bajo la marca "Canarias". 
  • Enfrentamientos entre los alcaldes de Santa Cruz de Tenerife (J.M. Bermúdez) y el de Las Palmas (Juan José Cardona) por las irregularidades detectadas en el padrón de habitantes de la capital tinerfeña desde 1996, cuyo resultado han sido 15.000 habitantes fantasma. El alcalde de la capital grancanaria exigía que el Ayuntamiento santacrucero le ingresase al de Las Palmas unos 5 millones de euros por esas irregularidades.
  • Otras polémicas más de la calle son los piques entre quién es mejor: si los Sabandeños (Tenerife) o los Gofiones (Gran Canaria); sobre qué Carnaval es mejor, si el de una isla o la de enfrente; sobre qué equipo de fútbol es mejor, el CD Tenerife o la UD Las Palmas...
Afortunadamente, vivimos en el siglo XXI y podemos salir de las islas mas a menudo que antaño, ver mundo, conocer otras culturas, otras sociedades, comprender que el mundo es muy grande y que el pleito insular no tiene sentido entre islas que comparten intereses comunes. La sociedad canaria debería comprender que el pleito insular causa daños a los canarios como pueblo, a la cohesión de la sociedad y a la solidaridad entre sus miembros, influyendo en comportamientos de la ciudadanía que llega a rechazar a personas simplemente por ser de la isla de enfrente.

A todo ello tampoco son ajenos los partidos políticos y sus programas, que tiran por una isla u otra tratando de captar votos a costa de este enfrentamiento absurdo, arcaico y desfasado, propio de la ignorancia y el caciquismo que frenan el progreso. Sin duda, el pleito insular fue clave para que en su día Canarias no se independizara de España como si hicieron territorios como Cuba o Filipinas. Aquí preocupaba más generar diferencias entre vecinos que compartir intereses comunes. Y mientras dos se pelean, muchos se olvidan de que las islas Canarias son siete.



1 comentario:

Jose Leal dijo...

Divide y vencerás... es por este motivo que nos han inculcado tanto el regionalismo, que genera este tipo de enfrentamientos a veces tan absurdos. No para enriquecernos con la diversidad de culturas que engloba nuestro panorama nacional, sino para gobernarnos (someternos) mejor a su antojo, pues 'a río revuelto, ganancia de pescadores'.