domingo, 28 de julio de 2013

El suicidio

Es incómodo hablar del suicidio: es tema tabú. De hecho los medios de comunicación procuran no hablar de ello, ya que al periodista se le enseña que la influencia de los medios en la gente es tal que difundir noticias sobre suicidios provoca que personas propensas a suicidarse lo hagan llamadas por un estímulo de imitación. Esta teoría, con base psicológica, se ha discutido tanto en el campo de la psicología como de la sociología y actualmente no existe un acuerdo real sobre si es correcta o no. 

Últimamente en España hay muchas voces que indican que debido a la crisis económica la tasa de suicidios ha aumentado. Lo cierto es que aún no se han publicado los datos de 2012, por lo que sería aventurado hablar de una relación causa - efecto sin conocer la serie histórica de la tasa de suicidios del país, aunque los datos del INE no parecen indicar una tendencia clara. También hay que tener en cuenta que dicha tasa varía en función de la fuente que aporta el dato (INE, OCDE...) ya que valorar si un suicidio lo es o no pasa por demostrar que en esa persona existía la voluntad de quitarse la vida. 

Decía Durkheim (sociólogo francés) en su obra El Suicidio (1897) que existen 3 categorías de suicidios:
  • Suicidio egoísta: se produce en sociedades donde factores culturales incitan al individualismo y el esfuerzo individual, que provoca que la persona no se integre en la sociedad.
  • Suicidio altruista: se produce en sociedades con rígidas estructuras en las que por encima del individuo existe un código de deberes de grupo por el que hay que sacrificarse. Ejemplo: los kamikazes en la II Guerra Mundial o los suicidios de personas musulmanas con bombas adosadas al cuerpo.
  • Suicidio anómico: se produce cuando la falta de valores sociales hace que el individuo se desoriente sintiendo que la vida no tiene significado. Ejemplos: guerras, crisis económicas, rápida movilidad social...
Para Durkheim, existen sociedades suicidógenas donde la incoherencia entre sus leyes y reglas empujan al suicidio. Han pasado más de 100 años desde este estudio sociológico y aún siguen en vigor estas teorías.

A día de hoy, detrás de 9 de cada 10 suicidios se encuentra un trastorno psiquiátrico (depresiones, desesperaciones por situaciones concretas...) El resto de casos tienen como base conductas adictivas, antecedentes familiares, enfermedades crónicas con dolor o pérdidas afectivas (muertes o rupturas de pareja).

Según la Organización Mundial de la Salud, la tasa de suicidios de los hombres es 3 veces superior a la de las mujeres, siendo una de las 5 primeras causas de muerte en el mundo. En España es la tercera causa de mortalidad en la franja de edad entre 14 y 25 años, habiendo más muertes al año por suicidios (en torno a 3.000) que por homicidios (unas 500) o accidentes de tráfico (1.301 en 2012). Pero aún así, la tasa de nuestro país está muy por debajo de la media de la Unión Europea y de la OCDE.

Tasa de suicidios según países (nº suicidios por cada 100.000 habitantes). Fuente: OCDE año 2010


Corea
33,5
Hungría
23,3
Rusia
22,4
Japón
21,2
Eslovenia
18,6
Bélgica
17,7
Finlandia
17,3
Suiza
16,9
Francia
16,2
Polonia
15,9
Estonia
15,8
Australia
13,9
República Checa
13,5
Chile
13,3
Nueva  Zelanda
12,4
Estados Unidos
12
Islandia
11,8
Suecia
11,7
Dinamarca
11,6
Luxemburgo
11,3
Eslovaquia
11,3
Noruega
11,2
Canadá
11,1
Irlanda
11
Alemania
10,8
Austria
10,6
Portugal
9,3
Países Bajos
9,2
Reino Unido
6,7
España
6,3

Algunos estudios indican que por cada punto más de paro, aumenta la tasa de suicidios un 0,8%. Lo cierto es que muchos medios de comunicación se aventuran a dar titulares sobre el aumento de suicidios en España debido a la crisis (no cabe duda que hay quien se suicida por este motivo). Sin embargo, hay que ser prudente y ver más allá de los casos mediáticos que nos ofrecen los telediarios: alguien que se quema delante de la puerta de un banco o alguien que se tira de un balcón porque le van a desahuciar... Pueden ser 10, 30, 50 suicidios de este tipo, pero recordemos que son más de 3.000 los suicidios en España. Las tendencias reales las vemos en las estadísticas finales cuando se hace un recuento global, y esas,a día de hoy, no son concluyentes.

Lo que sí debemos hacer es hablar del suicidio, porque de esta forma podremos prevenir casos, identificarlos dándonos cuenta de las señales que emiten las personas cuando algo no va bien y poder afrontar la situación.

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