viernes, 30 de agosto de 2013

Gibraltar no es español

Cada cierto tiempo y desde hace muchos años, sale a la palestra el tema de Gibraltar y todo lo que ello conlleva. Hay quien piensa que estas tensiones entre el Peñón y España son provocadas para desviar la atención de los medios de comunicación y la opinión pública cuando se quieren tapar o eclipsar otros temas de actualidad que incomodan al gobernante de turno...

Este año 2013 se cumplen 300 años del Tratado de Utrech (1713) por el que España cede Gibraltar (y Menorca, recuperada posteriormente) a Gran Bretaña. 300 años, que se dice pronto, de soberanía inglesa sobre el Peñón de Gibraltar. El citado Tratado, en su artículo X dice: "El Rey Católico, por sí y por sus herederos y sucesores, cede con este Tratado a la Corona de la Gran Bretaña la plena y entera propiedad de la ciudad y castillos de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas (...) para que la tenga y goce con entero derecho y para siempre, sin excepción ni impedimento alguno". Añade el texto que España puede reclamar la devolución de Gibraltar si Gran Bretaña quiere cederlo a otros países... No es el caso.

En 2002 se celebró un referéndum en el que se preguntó a los gibraltareños si aceptarían una soberanía compartida de España y Gran Bretaña. El resultado fue un "No" rotundo: 98,4%. Los habitantes de Gibraltar ni son, ni se sienten, ni quieren ser españoles en el futuro. Más claro, agua.

También queda claro que el Tratado de Utrech tiene que ser actualizado a través de un nuevo texto en el que se definan todos aquellos puntos que no se reflejaron con claridad en su momento, como el tema de unas fronteras definidas, o la polémica sobre la soberanía de las aguas que rodean el Peñón, algo que no se podía recoger hace 300 años porque simplemente no existían las demarcaciones marítimas que existen hoy en día (12 millas marinas, aunque Gibraltar sólo pide 3 millas marinas). Según establece la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, en principio sí tiene ese derecho. 

Eso sí, es fundamental un cambio en la política de ambas partes, dejando atrás definitivamente la mala fe de acciones tales como tirar bloques de hormigón al mar con pinchos para que las redes de los pescadores españoles se rompan; impedir pescar por motivos medioambientales y por otro lado tener gasolineras flotantes; patrulleras gibraltareñas enfrentándose a los pescadores o a la propia Guardia Civil con contacto físico entre barcos; políticas expansionistas ganándole terreno al mar para construir residenciales; controles  extremadamente rigurosos y lentos por parte de  la policía española a la entrada y salida de la colonia inglesa que generan colas de varias horas, etc. Si las dos partes colaboran, ambas se verán beneficiadas. En caso contrario, los problemas seguirán enquistados sin beneficiar a nadie. 


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