martes, 17 de septiembre de 2013

Monarquía o República

Monarquía: el jefe del Estado es un rey que ostenta este cargo porque lo hereda de su padre o de su madre y para siempre, hasta que se muera o renuncie (abdique).

República: el jefe del Estado se elige a través de unas elecciones democráticas y se le denomina Presidente de la República, por periodos de tiempo determinados (5 - 6 años).

En España hemos tenido diferentes formas de Estado: monarquías absolutas, repúblicas, dictaduras, y desde 1978 una monarquía parlamentaria, que consiste en tener un rey que reina pero no gobierna (un rey simbólico). La soberanía no reside en él sino en el pueblo a través de sus representantes elegidos en unas elecciones. Estos representantes forman el Parlamento y éste es el que controla al Gobierno, encabezado por un presidente.

La Constitución española de 1978 también permite la existencia de 17 autonomías con sus 17 gobiernos autonómicos, sus 17 estatutos de autonomía y sus 17 parlamentos autonómicos. Algunos políticos se llevan las manos a la cabeza cuando escuchan las palabras "república" o "estado federal", pero ¿no funciona España desde hace mucho tiempo como un estado federal?

Estado federal: compuesto por estados particulares (¿comunidades autónomas?) cuyos poderes regionales gozan de autonomía y soberanía en aspectos de política interna (¿estatutos de autonomía en los que se recogen competencias en educación, sanidad,...?) pero comparten unas instituciones comunes con el resto de la federación (¿Congreso, Senado, Banco de España...?) y carecen de potestad en ámbitos como defensa o relaciones internacionales.

Repúblicas en España ha habido dos: la primera de 1873 a 1874 y la segunda de 1931 a 1939. Ambas terminaron tras un golpe de militar: del general Arsenio Martínez Campos restaurando la monarquía borbónica en el primer caso y del general Franco en el segundo, tras una guerra civil que dio paso a 40 años de dictadura. Se habla cada vez más de la posibilidad de una tercera república española, sobre todo a raíz de la pérdida de popularidad de la monarquía tras diversos escándalos que la han salpicado: la imputación de los Duques de Palma en el caso Noos (Iñaki Urdangarín y la infanta Cristina, hija del rey, des-imputada posteriormente); la cacería de elefantes en África de nuestro monarca; amistades peligrosas de la Corona con nombre de mujer y extraños derechos...

Según el barómetro del CIS de abril de 2013, la nota que le da la ciudadanía a la Corona es un 3,68 sobre 10, la mas baja de la historia, y ni los medios de comunicación se lo piensan ya dos veces a la hora de publicar los trapos sucios de Casa Real. Sin duda, algo ha cambiado en España y es que en pleno siglo XXI tener un jefe de Estado al que hay que hacer una reverencia por protocolo, al provenir de una familia ancestral que basaba su poder ante el pueblo por derecho divino (provenía de Dios), y que genera unos costes al Estado de casi 8 millones de euros al año (7.933.710 € para 2013) atenta la inteligencia de cualquiera. 

El único problema de una tercera república española o de mencionar las palabras "estado federal" para referirse a España es el de siempre: la derecha de este país, esa que se lleva las manos a la cabeza por casi todo y que defiende los golpes militares para que nada cambie, no está preparada para eso. Si hasta la palabra "matrimonio" les quitó el sueño en su día...

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