martes, 22 de octubre de 2013

Refinería sí; en Santa Cruz no

La Refinería de Petróleo de Santa Cruz de Tenerife fue fundada en 1930. Es propiedad de CEPSA y supone la industria más importante de Canarias, generando unos 800 empleos directos y 2.200 indirectos. En sus inicios, se encontraba a las afueras de la ciudad, pero el crecimiento de ésta ha supuesto que actualmente la Refinería se encuentre dentro de ella.

Son muchos los informes y estudios realizados sobre su impacto ambiental y a pesar de que las sucesivas normativas europeas le han obligado a rebajar sus niveles de emisiones contaminantes, y que de hecho han disminuido en los últimos años, lo cierto es que en el aire que se respira en la capital tinerfeña se nota el mal olor que estas emisiones provocan (dióxido de azufre y óxido de nitrógeno entre otros). Además del informe del Gobierno de Canarias que indica que se deben disminuir aún más (un 29%), existe otro informe de la Consejería de Sanidad que afirma que aumentan un 12% las enfermedades respiratorias cada vez que la industria supera los topes legales de dióxido de azufre, por no hablar de estudios de universidades como la de Santiago de Compostela, que califica de grave la contaminación de esta empresa.

Debido a las dificultades actuales en el mercado del petróleo, la Refinería lleva parada desde el día 20 de julio y no hay fecha prevista para que reanude su actividad, limitándose a día de hoy a labores de almacenamiento y mantenimiento. No obstante, el director de la Refinería de Tenerife, Salvador García, negó que se prevea un cierre o un desmantelamiento a corto plazo. Ya en 2008, CEPSA avisó de que en caso de obligarla a cambiar de emplazamiento, sacándola de Santa Cruz, se iría definitivamente de Canarias, debido al alto coste que le supondría trasladarla a otro punto de la isla. 

La realidad es que tarde o temprano, antes o después, la Refinería de Santa Cruz tendrá que abandonar la ciudad, y en esa dirección parece que se trabaja desde hace tiempo desde la política y la ciudadanía en general, porque es impensable que una industria de estas características, con todo lo que ello implica, se encuentre a las puertas de un centro comercial, un cine, un auditorio, un recinto ferial o a escasos metros de cientos de viviendas. Sólo hace falta aclarar el cómo y el cuando.



1 comentario:

Jose Leal dijo...

Pues tienes razón. Sólo espero que sea cuanto antes. Desde mi punto de vista como turista, la refinería le hace un flaco favor a la ciudad, el olor es demasiado molesto y se nota la contaminación. Claro que como ciudadano de la isla estaría mucho más preocupado si mi sustento o el de algún familiar dependiera de ella. La decisión es difícil, pero si como dices ya está en vías de extinción, pues cuanto antes mejor. Para qué alargar una agonía que no le beneficia a nadie?