miércoles, 13 de noviembre de 2013

Cambio climático: S.O.S.

El pasado lunes se inauguró en Varsovia (Polonia), una nueva Cumbre sobre el Cambio Climático, marcada por el desastre reciente en Filipinas, donde el tifón Haiyán ha dejado al menos 10.000 muertos tras de sí. 

Este tipo de reuniones internacionales se lleva produciendo desde hace décadas: Estocolmo 1979, Río de Janeiro 1992, Berlín 1995, Kioto 1997, etc., y a pesar de que los datos científicos que tenemos sobre la mesa indican, con una certeza del 95%, que las actividades humanas son las principales causantes del aumento de temperaturas que sufre La Tierra desde 1950, los acuerdos y medidas adoptados son tibios y lentos. Los más destacables: la Agenda 21 y el protocolo de Kioto, donde los países firmantes (Europa y pocos más) se comprometían a reducir las emisiones de gases potenciadores de efecto invernadero, fundamentalmente CO2. 

El problema es que los principales países emisores de estos gases no firman los acuerdos. La suma de las emisiones de sólo dos países, supone casi el 50% de las emisiones totales del planeta: Estados Unidos y China. Pero hay más países no comprometidos, como Rusia o la India. Incluso el país donde se celebra este año la Cumbre apuesta por el carbón en vez de por energías más limpias. No hace falta indicar que, obviamente, los objetivos del protocolo de Kioto no se cumplieron. 

Algunos datos: en el último siglo la temperatura de La Tierra ha aumentado 0,74 grados; los cascos polares se derriten y se estima que a final de siglo podría desaparecer el hielo del Polo Norte. El aumento del nivel del mar se ha duplicado en 150 años y el número de huracanes de fuerza 4 y 5 se ha duplicado en los últimos 30. Las altas temperaturas y las lluvias torrenciales favorecen las epidemias: paludismo, cólera, malaria y dengue entre otras, por no hablar de los muertos tras inundaciones, huracanes, tifones, tsunamis y terremotos, cada vez más frecuentes y de mayor intensidad.



El planeta necesita una acción conjunta e inmediata, de difícil consenso ya que los intereses económicos predominan sobre los problemas ambientales (increíble pero cierto). No obstante, acuerdos de tal magnitud en este terreno ya han sido posibles en el pasado. Recordemos cómo tras las evidencias científicas observadas en 1976 sobre la disminución de la capa de ozono, que posteriormente se confirmó con la existencia de un agujero en dicha capa, se llegó al acuerdo internacional de eliminar los CFCs de las latas de aerosoles para el año 1996. En 2012 la NASA indicaba que la capa de ozono se estaba recuperando, conclusiones a las que también llegó este año un grupo de científicos alemanes del observatorio meteorológico Neumeyer III. Sin embargo, los niveles óptimos de ozono no se alcanzarán hasta aproximadamente el año 2050. 

El calentamiento de La Tierra es innegable; las consecuencias de dicho calentamiento también. Inevitablemente, aunque tomemos medidas serias, sufriremos las consecuencias de tantos años de mirar para otro lado, pero el hecho de tomarlas o no tomarlas puede marcar la mayor o menor magnitud del desastre que sufriremos en el futuro. Pero el clima y los fenómenos meteorológicos no son como la economía, que diferencia entre países ricos y pobres. En esto, todos ganamos o todos perdemos. 

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