sábado, 30 de noviembre de 2013

El anuncio de la Lotería

Se acerca la Navidad y cada año su proximidad se siente con diferentes señales: hay turrón en el súper, las calles se alumbran, se anuncian juguetes en la tele… Precisamente la publicidad en televisión y su repercusión mediática marca en gran medida el éxito o fracaso de una campaña, que en el caso de productos navideños es fundamental, debido a que, a diferencia de otros productos,  sólo se puede realizar en un corto periodo del año.

Muchos recuerdan anuncios navideños que se han convertido en clásicos gracias, entre otras cosas, a sus sintonías: "las muñecas de Famosa se dirigen al portal"; "El Lobo, que buen turrón"; "Vuelve, a casa vuelve, por Navidad" (El Almendro);. En estos casos, el marketing ha logrado que nuestra mente relacione el anuncio con la Navidad y a su vez con el producto, recordándolo con el paso del tiempo. Lo mismo ocurría con otro anuncio, el de la Lotería de Navidad, protagonizado por Clive Arrindel (el "calvo" de la Lotería). La idea era simple, sencilla: sobre una sintonía, este señor, que representaba la suerte, se paseaba por España repartiéndola, soplando los números desde sus manos. Y ya está. Arrindel protagonizó el anuncio de la lotería de Navidad entre 1998 y 2006. Todo un clásico.


Este año, en el que se prevé un descenso de ventas, el anuncio lo protagonizan cinco cantantes españoles de lo más dispar: Marta Sánchez, David Bustamante, Niña Pastori, Raphael y Montserrat Caballé. Cantan bajo un árbol formado por los bombos de la Lotería, pero lo que cantan no es una canción cualquiera, sino una versión de una canción de Elvis Presley: "Always on my mind", que nada tiene que ver con la Navidad aunque se le haya cambiado la letra. El anuncio ha cosechado un sin fin de críticas en las redes sociales y a las 48 horas de su primera emisión ya contaba con versiones en internet (facebook, youtube…) parodiándolo. 

Los responsables del spot lo consideran un éxito publicitario porque la gente habla de él y ha alcanzado más de dos millones de visitas. Sin embargo, las burlas, críticas, parodias y calificaciones negativas (histriónico, terrorífico, fingido, con fallos en cuadrar el playback, etc. ), tanto para el anuncio como para sus protagonistas, parecen indicar lo contrario, dejando a pocos indiferentes. 

Lejos de convertirse en un clásico, parece que este año el anuncio se ha comido al producto y eso en términos de marketing publicitario no se puede considerar un éxito. Y para muestra un botón: este año ha salido otro spot en el que un niño abría un regalo y se volvía loco al descubrir qué era: ¡un palo!. Pero, ¿cuántos recuerdan lo que se anunciaba en ese spot? 

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