viernes, 31 de enero de 2014

Estallido social: por qué no se produce

Corrupción política, impunidad, declive de las instituciones del Estado, falta de confianza en la política y en la situación económica, menos derechos laborales, abaratamiento del despido, seis millones de parados, pérdida de poder adquisitivo, más pobreza, jóvenes que emigran a otros países a buscarse la vida, leyes cada vez más represivas, destrucción de la clase media, mayor brecha entre ricos y pobres, menos sanidad pública, menos becas para educación, jubilados y desempleados que buscan qué comer en la basura… ¿Por qué no se produce un estallido social en España?




  • Se extiende entre mucha gente el pensamiento de que las cosas son así porque tienen que ser así y no pueden ser de otra manera. A esta resignación, se le suma el miedo a mostrarse en contra de cómo funcionan las cosas. Resignación más miedo dan como resultado parálisis: la gente se queja pero no actúa.
  • Cada vez hay más manifestaciones en la calle, pero lo mucho aburre y movimientos como el 15M, con repercusión internacional, han perdido fuelle, no porque la gente se encuentre más conforme con la situación del país, sino porque se han dado cuenta de que manifestarse en la calle no cambia nada (a excepción del reciente caso del barrio Gamonal en Burgos). La manifestación se entiende como derecho al pataleo, pero ahí queda la cosa. También están las personas que no se manifiestan porque no se sienten representadas por quienes convocan o acuden a las manifestaciones, las cuales son aprovechadas por determinadas minorías para enarbolar banderas o pancartas ajenas a la convocatoria, como es el caso de las banderas republicanas, independentistas, etc. en cualquier manifestación, además de grupos violentos que terminan por reventar las concentraciones y que no representan a nadie.
  • Ya no existe un sentimiento de pertenencia a una clase social obrera. Los trabajadores se han dispersado socialmente y cada rama tira para lo suyo sin existir unas demandas uniformes o una voz que unifique la de todos los trabajadores. Los sindicatos se encuentran desconectados de la realidad de muchos trabajadores. 
  • Las familias se han convertido hoy más que nunca en el apoyo de muchas personas sin recursos. EL 88% de los españoles confía en ella como primera opción ante dificultades económicas derivadas de la crisis. En los últimos tiempos el número de hijos que regresan a vivir a la casa familiar no ha parado de crecer, estimándose en medio millón de personas, así como el número de abuelos que cuidan de sus nietos. La pensión de jubilación de las personas mayores es actualmente el único sustento de las familias en muchas casas.
  • Las prestaciones por desempleo y subsidios, suponen un colchón que contiene en parte el descontento de la ciudadanía y ayuda a mantener cierta paz social, a pesar de que los desempleados con experiencia laboral que cobran desempleo son cada vez menos: del 81 % en 2010 al 64,4% en 2013.
  • La falta de trabajo y la subida de impuestos hace que crezca la economía sumergida, de la cual viven muchas familias: peluqueros que trabajan en casa, obreros que hacen chapuzas donde les sale, camareros sin contrato… El empleo sumergido supone un 24,6% del Producto Interior Bruto español (en 2008, año que estalló la crisis era de un 17,8%).
  • La labor que realizan ONG´s como Cáritas o Cruz Roja, repartiendo comida y ropa: ambas juntas atienden a más de un millón de personas en nuestro país. El Gobierno lo sabe y por ello las partidas para ambas organizaciones han aumentado un 20,7% y un 16,7% respectivamente, sumando un total de 67 millones de euros.

Todos estos factores unidos mantienen a la población contenida, de momento. Desde la izquierda se oyen voces que alertan de un estallido social inevitable, mientras desde la derecha se oye quien dice que es la izquierda la que intenta provocar ese estallido social a base de ruido y gasolina. Ni que no hubiera motivos para que eso ocurra. 


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