martes, 28 de enero de 2014

Obras públicas = dinero en la basura

Obras, obras eternas, ¡malditas obras! Ya sean llevadas a cabo por una administración local, ayuntamientos, cabildos, gobiernos autonómicos o por el propio Estado, todas tienen varios puntos en común: 
  • Su fecha de inicio puede retrasarse o no, pero su fecha final siempre se retrasa.
  • Su coste siempre es mayor que el coste presupuestado
  • Sus molestias se hacen interminables

Pasando por alto las actuaciones que siempre se prometen en campaña electoral y luego no se materializan nunca, vamos a centrarnos en mostrar, como ejemplo de mala gestión, aquellas obras que ya se han realizado o que están realizándose en estos momentos.

Auditorio de Tenerife


Su construcción duró 6 años. Se presupuestó en 24 millones de euros, pero su coste final requirió 48,3 millones más, haciendo un total de 72,3 millones de euros.

Hospital del Norte

En 1984 el Insalud compró terrenos en Icod del los Vinos para construir un hospital, aunque no es hasta el año 2000 cuando se toma la decisión política de construirlo definitivamente en este lugar. Entró en funcionamiento en ¡2012!, sin aparcamiento ni servicio de guaguas. Treinta años después, el hospital del Norte aún no tiene servicio de urgencias, entre otras carencias, funcionando como Centro de Atención Especializada (no como hospital).

Catedral de La Laguna


Con un coste total de 15,3 millones de euros, las obras, paralizadas en varias ocasiones, duraron la friolera de 12 años, en los que el templo permaneció cerrado a cal y canto.

Carretera del Norte de La Palma


Su presupuesto inicial fue de 32 millones de euros y en teoría debía estar terminada en 2011. En enero de 2014, la carretera sigue en obras,  y se ha comido 30 millones de euros más, llegando a 62 millones de euros, pero esta cantidad seguirá aumentando mientras la obra no concluya. Paralizada durante meses, ni siquiera cumplirá con el proyecto, ya que el último tramo (desde Gallegos a Cruz Castillo) ya no se hará, a pesar de estar desde un principio previsto y presupuestado…

Hospital del Sur


En 1978 comienza el camino de este hospital, planteándose la necesidad de su existencia en el sur de la isla. El proyecto original ha sufrido 3 modificaciones, y su presupuesto inicial de 6 millones de euros, ha aumentado nada menos que en 30 millones más, llegando a la cifra de 36 millones de euros.  Treinta y seis años después, este hospital aún no funciona.

Barranco de Santos


Estas obras fueron adjudicadas en 1997 y su fecha de fin de obras era el año 2000. Lo cierto es que en el año que estamos (2014) aún no se han concluido y su coste ha pasado de 18 millones de euros iniciales, a 120 millones de euros. 112 millones de euros de más… Ahí es nada.

Cierre del Anillo Insular


Se le da el pistoletazo de salida en diciembre de 2006 con una duración estimada de 31 meses, finalizando por tanto en 2009. Su presupuesto era de 167 millones de euros, de los que no debe quedar nada, a tenor de que para este año, 2014, se estima que se necesitan aún al menos 20 millones más para terminar una obra que lleva 5 años de retraso, con varios periodos en los que se ha paralizado la obra por falta de dinero.


Estos son algunos ejemplos, pero a lo largo de la geografía española, casos como estos hay miles. Si los presupuestos se cumplieran, en vez de una carretera del norte habría dinero para dos; en vez de un auditorio habría dinero para tres; en vez de un hospital habría dinero para seis… Y así sucesivamente. ¿Cuál es el problema? ¿Es un problema de los técnicos e ingenieros que no saben calcular lo que cuesta una obra o son los imprevistos  los que encarecen todo? ¿Es un problema de la Administración? ¿Acaso el dinero se desvía para otros menesteres o se resbala en algún bolsillo? ¿No se sabe priorizar? ¿Se comienzan demasiadas cosas sin esperar a terminar las que ya están en marcha? 

Sólo hay una cosa clara: el dinero de las obras públicas es nuestro dinero: tuyo y mío. Cuanto peor se administre, peor para nosotros. Primero: porque sufriremos obras interminables. Segundo: porque ese dinero que se "pierde" lo tenemos que pagar nosotros, como así hacemos cada día a través de impuestos, retenciones en la nómina, Hacienda, etc… Por no hablar de los recortes en derechos y servicios que sufrimos por "no haber dinero". Por tanto, la clave está en tomar conciencia de todo ello y exigirle, tanto a la Administración como a la clase política, cumplir con lo prometido, y si no, a votar por otra cosa, que siempre nos olvidamos que nosotros, el pueblo soberano, elegimos a quienes nos gobiernan. Que no se nos olvide.

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