viernes, 28 de febrero de 2014

Gofio

Todos los que somos canarios sabemos lo que es el gofio: una harina hecha a base de cereales tostados y molidos (trigo, millo, cebada…), con raíces prehispánicas: los aborígenes de las islas Canarias ya lo consumían. Se trata de un producto natural sin conservantes ni colorantes con multitud de propiedades alimenticias: vitaminas B1, B2, B3 y C, proteínas, fibra y minerales como el Hierro, Calcio, Magnesio y Zinc, pudiendo conservarse durante mucho tiempo en buenas condiciones siempre que se aisle de la humedad. 



Durante generaciones el gofio se consideró la comida de los pobres, sirviendo de sustento en épocas de hambruna como durante la Guerra Civil, y a través de los emigrantes canarios hoy en día se consume en muchos países de Latino América (Argentina, Chile, República Dominicana, Cuba, Puerto Rico, Venezuela y Uruguay) así como en algunas zonas del continente africano. Su calidad ha sido reconocida por la Unión Europea, que el 10 de febrero de este año le concedió la Denominación de Origen Protegida.

El catedrático de Toxicología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de La Laguna, Arturo Hardisson, ha estudiado durante años las cualidades organolépticas del gofio, llegando siempre a conclusiones positivas: 
  • Se trata de un alimento seguro que no contiene contaminantes químicos y sin patógenos.
  • Posee más nutrientes y valor energético que otros cereales que paradójicamente tienen más aceptación en el mercado (cereales de Estados Unidos).
  • Posee hidratos de carbono de liberación lenta, que aportan energía durante horas. 
  • En contra de los mitos, el gofio no propicia la aparición de diabetes.
  • Es saciante por lo que se consume en cantidades pequeñas que no suponen un riesgo para aumentar de peso.
En la gastronomía canaria el gofio se encuentra presente en platos tradicionales tales como los chicharrones, el escaldón, leche con gofio, gofio amasado (con plátanos, con agua y azúcar, con mojo verde…), gofio con miel, gofio con queso blanco, gofio con galletas, gofio con potaje, etc., aunque también se encuentra en auge su uso en bizcochos, mouse, muffins, pudín, helados o turrón.

No obstante, la nota negativa se encuentra en su procedencia. Actualmente casi todo el cereal tostado que se consume en las islas procede del extranjero (Canadá, Argentina, Alemania, Francia…), siendo  el cereal producido en las islas apenas un 3% del total. En Canarias se consumen al año unas 3.000 toneladas de gofio y desde el sector se afirma que sin ayuda de las administraciones sería imposible competir con el cereal extranjero y que aún con esas ayudas se necesitarían muchos años para producir un gofio con cereal 100% canario. Muchos son los factores que han llevado a que el cereal canario esté  hoy prácticamente extinguido: cada vez cuesta más producirlo mientras que los precios de venta se mantienen o incluso se bajan; las ventas han disminuido; el suelo cultivado cada vez menor y no existe un relevo generacional. 

Así las cosas, esperemos que el futuro de una de las señas de identidad de las islas Canarias, quede asegurado, de una u otra manera. 

2 comentarios:

javier martinez dijo...

Que bueno el gofio, para mí todo un descubrimiento. Sería una pena q algo tan valioso a nivel nutricional y típico de Islas Canarias llegue a dejar de extinguir o incluso a desaparecer.

Un saludo.
Ciao.

Anónimo dijo...

Para buenos entendedores con pocas palabras basta. Ha tocado usted un tema que ha sido y es, importantísimo en la historia de nuestras islas, máxime en estos momentos, debido a la deprimente situación por la que atravesamos no solo económica sino social. ¿Hay alguien que pueda explicar el porqué de tanto producto importado que perfectamente se pueden producir en las islas y además con muy buena calidad?. Que hay demanda de gofio es evidente y cada vez más (hay gente con hambre, si con hambre, que nos piden leche, azúcar y GOFIO para sus hijos). Teniendo tanto terreno de baldío, no sería una buena idea de que a quienes corresponda utilicen los mecanismos necesarios para que se consuma “lo nuestro” y que tanta gente que está en paro pueda cultivar cereal, a un precio razonable, generando empleo y un ingreso extra a familias sin recursos y evitando así que nuestros dineros se vayan fuera. Es una opinión.