domingo, 30 de marzo de 2014

Pelotas de goma

Las pelotas de goma son un tipo de proyectiles que la policía antidisturbios utiliza en ocasiones para disolver tumultos violentos que alteran el orden público como los producidos tras algunas manifestaciones, tras algunos partidos de fútbol, etc., aunque en España también han sido utilizadas contra inmigrantes subsaharianos que intentaban llegar a España a nado. 

Todos los cuerpos policiales del país (Policía Nacional, Guardia Civil y policías autonómicas excepto la Ertzaintza, que las eliminó en 2013) las utilizan como material antidisturbios, estando prohibido su uso a menos de 50 metros del objetivo. En la teoría, estas pelotas se tienen que disparar contra el suelo para que la pelota al rebotar produzca lesiones menos graves que si se dispara de forma directa. En caso de disparo directo, para lo cual la alteración de orden público debe considerarse grave, tiene que apuntarse de cintura para abajo.

La velocidad que alcanzan estos proyectiles es de 200 metros por segundo (más de 720 km. por hora), por lo que las lesiones son inevitables. Además de hematomas, son muchos los casos de traumatismos craneales, hemorragias, derrames cerebrales, pérdidas de visión, perforaciones pulmonares e intestinales y traumatismos en testículos registrados. Desde 1990, las personas que han perdido un ojo por el impacto de estas pelotas asciende a 24 en nuestro país, además de varios muertos, siendo el más reciente, el caso de Íñigo Cabacas, que falleció en abril de 2012 tras un partido de fútbol entre el Athletic y el Shalke. Recibió el impacto de una pelota de goma lanzada por la Ertzaintza a unos 25 metros.

Ya en 2011 la Comisión Europea había aconsejado a España que prescindiera del uso de pelotas de goma, como ya han hecho Reino Unido y Alemania, al considerarlas "extremadamente peligrosas", aunque al ser simplemente una recomendación y no una normativa o una ley, no hay obligación de retirarlas. De hecho, el Ministerio del Interior no tiene sobre la mesa este asunto.

Parece lógico que existiendo otras alternativas más seguras para controlar los disturbios (botes de humo, gases lacrimógenos, tanques de agua…), se eliminen estos proyectiles como método de disuasión, porque de forma habitual pagan justos por pecadores, recibiendo impactos personas que simplemente pasaban por allí. 




1 comentario:

javier martinez dijo...

Tantas cosas tienen que cambiar! No entiendo porqué si hay formas de disuadir las manifestaciones de alto riesgo más seguras, no se usan. No entiendo porqué las Fuerzas del Estado defiendes a nuestros políticos cuando debería ser lo contrario. Son unos mandados ya lo sé, pero no lo entiendo.