lunes, 31 de marzo de 2014

El ocaso del Rey

Esta semana sale a la venta un libro de la periodista Pilar Urbano que lleva por título "La gran desmemoria. Lo que Suárez ha olvidado y el Rey prefiere no recordar", de la editorial Planeta. En él se hace un repaso por la Transición española y el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, narrándose sucesos que hasta ahora no figuran en la versión oficial de la Historia. 

El libro se centra en varias fechas clave en las que el entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y el Rey D. Juan Carlos tuvieron encontronazos y airadas discusiones, como la que se produce el 22 de enero de 1981 cuando el Rey le dice a Suárez: "uno de los dos sobra en este país (…) y como comprenderás, yo no pienso abdicar". Según la autora, el Rey estaba enterado del golpe de Estado, aunque lo que se pretendía era dar un golpe de timón y crear un nuevo Gobierno de concentración nacional que dejase fuera a los nacionalistas, en el que un militar, el general Alfonso Armada, sería el nuevo presidente del Gobierno y el socialista Felipe González el vicepresidente. En una entrevista al periódico El Mundo, Pilar Urbano indica que "el golpe sale de Zarzuela y sigue en Zarzuela hasta unas semanas antes del 23F. El Rey nos salvó 'in extremis' de un golpe que había puesto en marcha, no queriendo que fuera un golpe, sino queriendo que fuera una solución, pero Adolfo decía: ¡Esto es un golpe!".

No es el único libro que existe en el que se defiende esta teoría. Otro periodista, Jesús Palacios, publicó hace 3 años el libro "23F, el Rey y su secreto", que en la misma línea indica que no se pretendía volver a un régimen de dictadura sino que fue un intento de corregir el sistema, con un Adolfo Suárez debilitado políticamente y criticado por muchos sectores sociales, militares, empresariales, periodísticos y políticos (incluso dentro de su propio partido). Se buscaba la caída de Suárez a través del Gobierno de concentración, y se utilizó a Tejero como cebo para que posteriormente se presentase en el Congreso el general Armada como salvador de la democracia, ofreciéndose éste a presidir el Gobierno. El problema surge cuando Tejero ve la lista de Gobierno (con socialistas y comunistas incluidos) y se da cuenta de que ha sido engañado, por lo que no acepta lo que le pide el general Armada, el cual le comunica al Rey que Tejero se ha vuelto loco y que el golpe fracasa.

Lo cierto es que la publicación de "La gran desmemoria" no ha sentado bien ni en la Casa Real ni en el Gobierno, que en más de una ocasión ha mostrado sus desavenencias con el presidente del grupo Planeta, José Manuel Lara, por las críticas recibidas en programas de La Sexta como "El Intermedio" o "Salvados", propiedad del Grupo. Desde el Gobierno del Partido Popular se esperaba que tras la fusión de La Sexta con Antena 3, la cadena verde tomara posturas más afines al Gobierno, pero lejos de ser así ha ocurrido más bien lo contrario. Tampoco se esperaban que esta información fuera publicada en El Mundo, después de haber hecho caer a su anterior director, Pedro J. Ramírez, precisamente por ser crítico con el poder y destapar casos de corrupción como el caso Bárcenas. 

Sea como fuere, la Casa Real, que ya se encontraba en las horas mas bajas de su Historia, sufre un nuevo revés que puede dañar en gran medida la imagen colectiva que hasta ahora se tiene de Juan Carlos I como el defensor de la Constitución y el salvador de la democracia en España. Para muchos, ese ha sido el mayor logro de la Corona y en gran medida justificaba su existencia, pero si la historia es otra, el Rey perdería su principal mérito y prácticamente se haría innecesaria la existencia de esta institución en nuestro país.


2 comentarios:

javier martinez dijo...

Yo no me considero monárquico, pero sí me parece que el Rey da o daba una imágen buena fuera de España. Aun así, aunque el principio no haya sido así, qué más da si luego ha trabajado por España? No?

Juan Godoy Navarro dijo...

La monarquía no hace bien a España, ya es hora de que se marchen !!