viernes, 28 de marzo de 2014

Vientres de alquiler (subrogación)

Hay quien tilda de inmoral el hecho de que una mujer, previo acuerdo entre partes, se comprometa a llevar adelante un embarazo y entregar al bebé fruto de ese proceso a otra persona o pareja renunciando a sus propios derechos. Sin embargo, a pesar de la polémica, analizando el proceso, la cosa no parece ser para tanto.
Los que opinan que la maternidad es un proceso natural y que la subrogación es inaceptable, no deben confundir ni equiparar lo natural con lo bueno y lo artificial con lo malo, porque por esta regla de 3, vacunarse debería considerarse inaceptable porque no es natural ¿Y una cesárea, es natural? ¿Es mala o inmoral por no ser natural?
Otros piensan que se mercadea con los seres humanos. Teniendo en cuenta que la mujer gestante debe pasar por controles médicos, posibles complicaciones del embarazo o parto, cambios físicos, psicológicos o incluso dejar de trabajar con el lucro cesante que eso supondría, que se le recompense económicamente supone cubrir estos costes además de algún beneficio, cómo no, pero en ningún caso ponerle precio a un bebé. Se paga por la gestación y las molestias que acarrea, no por el bebé en sí. También hay que dejar claro que  este niño se va a criar en una familia que lo deseó intensamente y que la madre gestante no se desprende de un hijo propio porque nunca asume que es la madre, con lo cual no hay abandono ni se queda con personas anónimas.
En cuanto a las posibles consecuencias psicológicas y sociales: esta situación es similar a la de cualquier niño adoptado y nadie pone pegas a la adopción. No se produce un trauma en sí por el mero hecho de ser adoptado, ni por ser hijo de padres separados, algo que la sociedad actual acepta sin problemas. Tampoco puede ser inmoral traer niños al mundo habiendo niños que pueden ser adoptados, porque siguiendo esa lógica, nadie debería traer hijos al mundo mientras existan niños en adopción. Limitar a las personas con dificultades reproductivas a la única alternativa de la adopción si la ciencia permite otras opciones, es discriminarles.
El problema entonces sería la regulación del Estado sobre este asunto, para evitar en todo caso que mujeres desesperadas económicamente recurran a este proceso como un medio para ganar algo de dinero. Las madres sustitutas tienen que serlo  siempre libremente, ya sea por el mero hecho de ayudar a otras personas o por conseguir cierta retribución económica, asumiendo la responsabilidad de sus actos, pero nunca por desesperación.

Hoy por hoy, la práctica de la subrogación se enfrenta al freno que la sociedad hace cuando se enfrenta a algo nuevo y desconocido, pero que termina aceptando y asimilando, como ocurrió en su día con la fertilización in vitro.


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