martes, 30 de septiembre de 2014

Microteatro

Visitar Madrid supone una serie de puntos de visita obligada: Aeropuerto de Barajas. Metro, Atocha, Puerta del Sol, Plaza Mayor, Palacio Real, Almudena, Gran Vía, Chueca, Santiago Bernabéu, el Retiro, Puerta de Alcalá… Pero cuando la visita se vuelve frecuente, parece que uno pierde el viaje si no va un poco más allá. Es por ello conveniente mezclarse con la ciudad para descubrir sorpresas tan agradables como la que se encuentra en la Calle Loreto y Chicote, número 9.



Microteatro: obras teatrales de menos de 15 minutos, para un público de menos de 15 personas en un espacio de menos de 15 metros cuadrados, de tal forma que el espectador se roza con los actores aunque éstos trabajan como si no existieras, sintiendo por momentos que eres un fantasma que vigila la vida de otros. La idea nace en 2009 cuando un grupo de artistas realizó representaciones de este tipo en las diferentes habitaciones de un antiguo prostíbulo de Madrid, cosechando tal éxito que lo que en principio era un proyecto puntual pasó a ser un proyecto permanente en el que también hay cabida para la música, la danza, la magia y exposiciones, además de contar con un bar. Sevilla, Málaga, Valencia, Almería, Miami (Estados Unidos), México D.F. (México), San José (Puerto Rico) y Buenos Aires (Argentina) son otros puntos donde podemos encontrar este proyecto en el que se puede participar presentando tus propias ideas, guiones, etc.

Descubrir este formato teatral trajo a la memoria del que escribe al Pequeño Teatro de Medellín (Colombia), creado en 1975 y que a punto estuvo de cerrar debido al escaso público que asistía a las funciones a finales del milenio, llegando a actuar para solamente dos personas en enero de 2002. Sin embargo, la necesidad agudiza el ingenio y aunque suponía un riesgo, se la jugaron con la entrada libre y aporte voluntario: el espectador veía las obras de teatro gratuitamente y a la salida del teatro podía aportar lo que considerase oportuno que valía lo que había visto. Lo que parecía un suicidio resultó ser la clave para salvar el Pequeño Teatro, gracias a que con esta idea se logró el acceso a toda la ciudadanía a las funciones teatrales, independientemente de su poder adquisitivo, a la vez que los actores se enfrentaban directamente a las críticas de la audiencia, mientras que se generaban ingresos siempre y cuando las obras gustasen. Toda una motivación para ambas partes: público y actores. La ubicación del teatro es la Carrera 42, número 50A- 12 (Córdoba con La Playa).



Lluvia de ideas ingeniosas para una industria que en el caso español se las ve y se las desea para sobrevivir, sobre todo desde que el Gobierno subió el impuesto de valor añadido (IVA) a la cultura del 8% al 21% hace ahora dos años. Según la Unión de Asociaciones Empresariales de la Industria Cultural Española la disminución de consumidores ha sido del 30%, afectando a músicos, técnicos de imagen y sonido, actores, bailarines, directores, guionistas y productores entre otros. Porque para el Gobierno de España ni la música, ni el arte, ni el cine, ni el teatro, merecen grandes atenciones, al igual que desprecian la sanidad, la educación y todo lo que tenga que ver con lo público, sin darse cuenta de la importancia de la cultura para la sociedad. O quizá sí sean conscientes y por ello las medidas a tomar han sido supresión paulatina de todo lo que tenga que ver con ella, porque una sociedad sin cultura siempre es más fácil de dominar.

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