lunes, 15 de septiembre de 2014

Venezuela y su futuro (II)

Aún no hace año y medio desde que Maduro es presidente de Venezuela, pero los problemas del país continúan intactos, si es que no son aún más graves que entonces:

Inflación: en enero se situaba en el 56,3%. En lo que va de año ha superado el 60% y se estima que roce el 70% antes de diciembre, siendo la inflación más alta del mundo.

Escasez: se producen colas en supermercados para encontrar productos básicos como papel higiénico, leche, aceite o café, productos que en caso de encontrarse no se pueden comprar libremente sino que existen límites por persona. La presión sobre los precios es fuerte porque el país depende extraordinariamente de las importaciones ya que apenas produce. De hecho, desde 2010, Venezuela, uno de los países con mayores reservas de petróleo del mundo, se ve obligado a importar gasolina desde Estados Unidos, teóricamente su mayor enemigo.

Prensa: la prensa escrita no puede publicar porque no hay papel, lo que ha llevado a periódicos como El Impulso a desaparecer tras 110 años de historia. Mientras esto ocurre, el Gobierno lanza dos nuevos diarios oficialistas: El Diario del PSUV y Los Mazazos. Esto unido a la compra  por parte del Gobierno de canales críticos con él, ha ido mermando paulatinamente la capacidad de crítica u oposición al chavismo.

Violencia: Venezuela se encuentra entre los cinco países más violentos del mundo: homicidios, atracos, corrupción, tráfico de drogas y de armas son el pan nuestro de cada día en un país donde a media tarde empieza a ser peligroso salir a la calle. La última estadística oficial de libre acceso sobre criminalidad y delito se publicó en 2003, año al partir del cual el Gobierno ha ido maquillándola por lo escandaloso de sus datos.

Mientras la cifra oficial de homicidios para 2013 era de 39 sobre 100.000, el Observatorio Venezolano de Violencia fijó dicha tasa en 79 por cada 100.000 habitantes, lo que supone el 12% de la mortalidad del país. Por su parte, la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito indicó una tasa de homicidios en Venezuela de 53,7 siendo superada solamente por Honduras y El Salvador. Caracas se convirtió en 2013 en la segunda ciudad del mundo con más homicidios: 134,36 por cada 100.000 habitantes, o lo que es lo mismo, 4.364 homicidios que suponen 12 homicidios cada día.



Impunidad: son detenidos 9 sospechosos de cada 100 homicidios, lo que sitúa la impunidad en el 90%. 200.000 venezolanos han muerto fruto de la violencia criminal en los últimos 15 años de revolución bolivariana.

Deuda: hasta ahora Venezuela ha ido pagando al día los bonos extranjeros, a costa de acumular atrasos con los importadores, lo que ha llevado a los problemas de desabastecimiento que mencionábamos anteriormente. Sin embargo, la situación se hace cada vez más insostenible y cabe la posibilidad de que Venezuela no pueda pagar sus deudas en un futuro cercano. Sólo a las aerolíneas internacionales se les deben unos 4.000 millones de dólares, lo que puede traducirse en el aislamiento del país.

Decía Alejandro Moreno en su artículo de El Nacional del 13 de mayo de 2014, que la violencia en Venezuela sólo puede explicarse por la impunidad que existe, por mucho que se empeñen desde fuentes oficiales en culpar al capitalismo, a la pobreza o a los programas de televisión violentos.  Y esto lo afirmaba con datos sobre la mesa: países más pobres que Venezuela poseen una tasa de homicidios mucho menor, como Bolivia (12,1) o India (3,5); países más capitalistas y consumistas que Venezuela tienen unas tasas muy bajas en este apartado, como Estados Unidos (4,7) donde la población civil posee armas de fuego legalmente, Francia (1), Inglaterra (1), Alemania (0,8), España (0,8)…; En cuanto a los programas violentos, exponía el caso de Japón, con una tasa de 0,3 siendo el rey de los programas y videojuegos violentos.


La propaganda impuesta por Hugo Chávez ha tenido continuidad en su sucesor, Nicolás Maduro, al igual que sus políticas. Las nuevas ideas del actual presidente han sido las de fomentar novelas socialistas y crear un padre nuestro a Chávez ("Chávez nuestro que estás en el cielo…") que no hace sino aumentar las derivas de un Gobierno sin rumbo, de ideas absurdas que por idolatrar a su desaparecido líder es capaz de mezclar Iglesia y Estado rozando la demencia. Porque confundir a Chávez con un pajarito…

1 comentario:

Vanesa Navarro dijo...

El dato que más me impactó es el de la impunidad. Las atrocidades del ser humano nos repugnan porque en parte nos muestran de lo que seríamos capaces de hacer en situaciones extremas y esa es una verdad a la que somos incapaces de enfrentarnos. Vivir en una sociedad sin empatía es el primer paso hacia una humanidad deshumanizada.