domingo, 19 de octubre de 2014

Tarjetas B

Según la wikipedia, un escándalo es un incidente ampliamente publicitado que recoge acusaciones de mal proceder, degradación o inmoralidad. Siguiendo esta definición, podríamos afirmar que prácticamente cada semana nos encontramos con algún escándalo protagonizado por nuestros "ejemplares" dirigentes (y compañía).

El último capítulo de "Corrupción en España" es el de las denominadas tarjetas "b" o tarjetas fantasma. Parece que dichas tarjetas (de crédito) eran usadas por consejeros de Caja Madrid (antes de la fusión  con Bankia) y Bankia desde 2003 a 2012. Dichos consejeros fueron nombrados tanto por el Partido Popular (PP, 26 personas), como por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE, 15 personas) e Izquierda Unida (IU, 4), y otros por los dos sindicatos más importantes de este país: Comisiones Obreras (CCOO, 6) y Unión General de Trabajadores (UGT, 4). 

Algunas empresas dan a sus trabajadores o directivos este tipo de tarjetas para que éstos no tengan que pagar de su bolsillo gastos derivados de representar a éstas, estando el trabajador o directivo obligado a justificar los gastos posteriormente. De la misma manera, en caso de tener un sobresueldo debe declararse su percepción a Hacienda en la declaración de la renta. Si así se hubiera hecho, no estaríamos hablando de ilegalidades ni escándalos, puesto que se hubiera cumplido la ley. El problema está en que parece ser que los gastos realizados por estos consejeros no eran gastos de representación, sino gastos personales que suponían un sobresueldo que no era declarado a Hacienda. La cifra: 15,2 millones de euros. 

Dinero en efectivo en cajeros del que jamás sabremos su destino, vino, safaris en África, viajes de Navidad, joyas, muebles de casa, electrodomésticos, salas de fiesta, hoteles, masajes y spa, helados, tratamientos de belleza, lencería fina, dentistas o compras en el supermercado, son algunos de los gastos que estos personajes realizaron con cargo Caja Madrid - Bankia, entidad que tuvo que ser rescatada con dinero público (nuestro) en mayo del 2012. Nada más y nada menos que 22.424 millones de euros puso el Estado en esta entidad para mantenerla en pie, lo que supone un gasto mayor que el que está previsto para cualquier ministerio en los presupuestos de 2015. En la gráfica siguiente vemos la comparativa del gasto presupuestado para el próximo año, ministerio a ministerio, frente al desembolso que supuso el rescate de Bankia (última columna de la derecha).

¿Y el Gobierno que dice? Se muestra indignado por este nuevo escándalo que les salpica, pero a día de hoy no han expulsado del Partido Popular a Rodrigo Rato, presidente de Bankia entre 2010 y 2012 y que utilizó su tarjeta b hasta el mismo día de su dimisión. Y luego se extrañan de que les llamen "casta".


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