viernes, 28 de noviembre de 2014

Manga y Anime

Recuerdo ver por casa un álbum de cromos de un robot gigante. Se llamaba Mazinger Z y era parte del merchandising de la serie de animación que unos años antes se emitió en La 1 de TVE (1978). Esta serie japonesa proviene a su vez de un cómic de 1972. La historia era la de un grupo de científicos que a través de un gran robot luchaban contra las fuerzas del mal del Doctor Infierno. Fue la primera serie de animación procedente de Japón que se introdujo en España y en Europa, a la que siguieron muchas más. 

La industria del manga y el anime funciona desde entonces de la misma manera. A través del manga (cómics nipones impresos en blanco y negro) se mide el éxito de las historias y personajes para posteriormente hacer la serie de animación (anime), que arrastra a los seguidores del cómic. De esta manera, manga y anime han ido de la mano desde finales de los 60 hasta nuestros días. Se trata de una forma de arte muy particular dirigida a audiencias muy específicas, que se divide en múltiples categorías: 

  • Kodomo: dirigida a niños pequeños
  • Shonen: dirigida a chicos adolescentes
  • Shojo: dirigida a chicas adolescentes
  • Seinen: dirigida a hombres adultos
  • Josei: dirigida a mujeres adultas
  • Hentai: dirigida a adultos con contenidos pornográficos

Cada categoría se subdivide a su vez en diferentes subcategorías (acción, ciencia ficción, romance…), creándose diferentes universos que conforman una cultura seguida por múltiples grupos de personas denominadas otakus: aficionados al anime y al manga casi de forma obsesiva, lo que habitualmente les lleva a coleccionar todo el merchandising posible de su manga o anime favorito. El 40% de las publicaciones que se editan en Japón es manga y se estima que sólo en esta nación, esta industria mueve más de trece mil millones de euros (2 billones de yenes), considerándose la tercera industria del país. 

Dragon Ball Z, Naruto, One Piece, Pokemon, Saint Seiya (Los Caballeros del Zodiaco), Digimon, Sakura Card Captor, Ranma 1/2, Sailor Moon, Capitan Tsubasa (Oliver y Benji), Doraemon, Candy Candy, Heidi, Marco, Shin Chan, Mazinger Z, Lupin III o Astroboy son solo una pequeña muestra de la penetración del anime en nuestro país en los últimos años. Pero además de las series, existen grandes películas de anime que nada tienen que envidiar a la todopoderosa Disney: El vecino Totoro; El castillo andante; Paprika; Akira; La princesa Mononoke; El castillo en el cielo, Ponyo, La tumba de las luciérnagas; Los padrinos de Tokyo, Nausicaa del Valle del Viento y El viaje de Chihiro (Óscar a la mejor película de animación en 2002). 

La última muestra del auge de esta cultura en nuestro país ha sido el XX Salón de Manga de Barcelona, celebrado entre el 30 de octubre y el 2 de noviembre. Acudieron a la cita 130.000 personas, congregadas en 50.000 metros cuadrados, muchas de ellas caracterizadas de personajes de su manga favorito, movimiento conocido como "cosplay". 

¿Aún no has caído en las garras del manga? ¿Vives ajeno al anime? Si es así, quizá en un tiempo no muy lejano te introduzcas en el mundillo de los mal llamados "frikis".



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