sábado, 27 de diciembre de 2014

Triste Navidad

De todos es sabido que las fiestas navideñas tienen su origen en el cristianismo, donde los creyentes celebraban el nacimiento de Jesus en Belén. Más de dos mil años después, el carácter cristiano de estas fechas ha quedado relegado a un segundo plano y a pesar de mantenerse costumbres religiosas, lo cristiano y lo pagano se entremezclan. 

Si bien es cierto que en muchas casas se construyen pequeñas recreaciones de nacimientos, pesebres o belenes, también lo es que un belén sin caganer no es un belén (figurita originaria de Cataluña que se encuentra agachada haciendo de vientre en un rincón). De la misma manera, el día de los Reyes Magos se limita a comprobar cuantos regalos hay en el salón, muchos de ellos comprados a última hora para salir del paso, cuyo fin será el lugar más oscuro de la casa o del armario. Paganos son también el árbol, Papa Noël (más regalos), etc. 

Creencias religiosas aparte, la Navidad se ha convertido en una auténtica pesadilla para una parte importante de la población. Y es que según la Asociación Europea de Psiquiatría Social, el 20% de los españoles odia estas fechas, y motivos no les faltan.

Cuando somos niños, las navidades son unas fiestas llenas de alegría, luces, villancicos, comilonas, reuniones familiares, regalos… Pero el tiempo va pasando y nos vamos haciendo cada vez mayores.  Empezamos entonces a echar en falta a personas que ya no están: hijos que han emigrado, padres y abuelos que ya han muerto, miembros de la familia con los que no nos hablamos desde hace tiempo por rencillas… Se genera por tanto un sentimiento de nostalgia que da lugar a tristeza. 

La tristeza también aparece cuando no tenemos con quien compartir estos días. El sentimiento de soledad se hace mayor durante estas fechas de marcado carácter familiar. Por otro lado, hay quienes odian la Navidad por el hecho de tener que afrontar grandes gastos: solo en comidas, bebidas y regalos podemos tirar por la borda el sueldo de un mes, y a mayor familia mas gastos. Por no hablar de los adornos navideños si es que no conservamos los del año anterior.

Si tienes con quien sentarte a la mesa en estos días; si vas a brindar con alguien en fin de año; si el día de Reyes esperas abrir algún regalo… disfruta y siéntete afortunado, porque a tu lado, en la guagua, en el tranvía, en la cola del supermercado, en la consulta de tu centro de salud, en el hospital o en la misma calle, existen cientos y cientos de personas solas que desean con todas sus fuerzas que estas fechas pasen lo más rápidamente posible. 


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