domingo, 19 de abril de 2015

Valbanera: el Titanic español

El Valbanera fue un transatlántico de vapor español, que realizaba la ruta entre la costa mediterránea española, Canarias, Puerto Rico y Cuba. Considerado como el Titanic de la emigración canaria, tan sólo siete años después del naufragio del transatlántico británico, el Valbanera corría la misma suerte, naufragando en 1919 en las costas de Cuba.



Zarpó de Barcelona el 10 de agosto, y después de hacer escala en Valencia, Málaga y Cádiz, atracó en Gran Canaria el día 17, donde embarcaron 251 pasajeros. Al día siguiente otros 212 canarios subieron al barco en Santa Cruz de Tenerife y tres días después, otras 106 personas con destino La Habana hacían lo propio en el puerto de Santa Cruz de La Palma. Fue en la isla bonita donde el Valbanera perdió el ancla, lo que para los marineros de la época suponía un mal augurio. 

El barco llegó a Puerto Rico y posteriormente atracó en Santiago de Cuba. Curiosamente, la mayoría de pasajeros tenía billete hasta La Habana, pero la mayor parte de ellos decidió quedarse en Santiago de Cuba y no seguir hasta la capital. No se sabe si fue por miedo a un huracán que se acercaba a las costas cubanas o esta decisión colectiva se debió a que las zonas de trabajo de los emigrantes canarios estaban mas próximas a Santiago que a La Habana. Otros opinan que muchos perdieron el barco por despistarse tomando ron en la isla. Lo cierto es que 742 personas desembarcaron antes de llegar a su destino, hecho que salvó sus vidas. 

El 10 de septiembre, el Valbanera se encontró con un huracán que le impidió atracar en La Habana. El barco se hundió rápidamente frente a la costa de Cuba a apenas 12 metros de profundidad. Sin embargo, ninguna de las 488 personas que viajaban en él sobrevivió. Ni siquiera dio tiempo a echar al agua los botes salvavidas o a pedir socorro. De hecho, no se encontró ningún cadáver. El hundimiento fue tan rápido que todos los pasajeros quedaron dentro, ya que el barco está completamente cerrado, según el testimonio de un buzo americano que en los años 60 se introdujo en uno de los camarotes a través de un portillo medio abierto. Allí vio el cadáver de un niño flotando y juró que no volvería jamás. 

Han pasado 96 años y el barco sigue en el mismo lugar, a tan solo 12 metros de la superficie, con todas las víctimas en su interior, la mayoría canarios, olvidados por todos, a diferencia del Titanic. ¿O acaso alguien había oído hablar del Valbanera? 




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