miércoles, 27 de mayo de 2015

Marihuana, cannabinoides y cáncer

La planta de la marihuana posee unos compuestos orgánicos (hasta 60) llamados cannabinoides, siendo la combinación de dos de ellos (el THC y el CBD) fruto de diferentes estudios dado su potencial para combatir ciertos tipos de cáncer, como el de mama, páncreas, próstata y pulmón.

En la Universidad Complutense de Madrid son ya 10 años los que se lleva investigando sobre ello, con resultados prometedores en ensayos de laboratorio y con animales. El efecto antitumoral de los cannabinoides actuaría de tres formas:

  1. Induce a la muerte a las células tumorales al activar su metabolismo de forma agresiva
  2. Impide el envío de nutrientes entre las células cancerosas, evitando que el tumor crezca
  3. Disminuye la capacidad de las células tumorales de desplazarse e invadir otros tejidos, o lo que es lo mismo, bloquea el proceso de metástasis.
La ventaja de los cannabinoides frente a las terapias actuales contra el cáncer, es que apenas tienen efectos sobre las células sanas, a diferencia de la quimioterapia, que daña cualquier célula que se divida rápidamente, aunque ésta lo haga bajo circunstancias normales, como es el caso de las células de la médula ósea, el tracto digestivo o el folículo piloso. 

Pero los efectos beneficiosos de la marihuana son conocidos desde hace mucho tiempo. Se tiene constancia de que en China ya se cultivaba en el 4.000 a.C. para la obtención de sus fibras y sobre el 2.700 a.C. con fines terapéuticos. En Europa fue introducida también antes de la Era Cristiana pero las referencias son escasas. Sí existen investigaciones sobre personas que trataban sus tumores con marihuana, notando mejoría, en el siglo XIX. Lamentablemente, las prohibiciones posteriores (siglo XX) para cultivar esta planta paralizaron estos estudios, que terminaron abandonados. Prohibiciones, por cierto, que nada tienen que ver con motivos de salud, sino más bien derivadas de intereses económicos relacionados con la producción de madera y papel procedentes del cáñamo (variedad de la planta Cannabis). No se entiende si no, que drogas más duras que la marihuana y sin ningún tipo de valor terapéutico no fueran también prohibidas entonces (el tabaco y el alcohol). 



Gráficamente vemos que tanto a nivel de dependencia generada como de daño físico causado, el cannabis se encuentra muy por debajo de alcohol y tabaco y sin embargo, la única que es ilegal de las tres es la primera, algo que no se entiende, sobre todo cuando puede ser el remedio a una de las principales causas de muerte en el mundo: el cáncer, del que aparecen 14 millones de nuevos casos al año y que se lleva la vida de más de 8 millones de personas en el mismo periodo de tiempo. Pero las previsiones son aún más dramáticas: según la OMS, cada año se diagnosticarán 22 millones de nuevos casos y morirán 13 millones de personas en el mundo por esta enfermedad. 

¿Y aún los Gobiernos de los países que se dicen desarrollados ponen trabas a la legalización del cultivo de una planta que puede salvar millones de vidas? Algo no cuadra. 



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