sábado, 7 de mayo de 2016

26J: nuevas elecciones

Desconozco si éramos minoría los que manteníamos la fe en que un acuerdo entre formaciones políticas diera paso a un nuevo Gobierno en España. Finalmente han sido los pesimistas los que han llevado razón. Tendremos nuevas elecciones generales el 26 de Junio. Y esa nueva fecha será, de momento, la única novedad, puesto que los partidos serán los mismos, con sus mismas caras y sus mismos programas. ¿De verdad cambiará tanto el panorama político después de sólo 6 meses?

El Partido Popular parece haber tocado suelo el 20 de diciembre y difícilmente tendrá un resultado peor al obtenido entonces. Ya se conocían los casos de corrupción que llevan salpicando al partido durante todos estos años: Gürtel, los papeles de Bárcenas, sobresueldos, tarjetas black, Caso Noos, Caso Palma Arena, Operación Púnica... Son más de 500 los imputados del PP, entre alcaldes, concejales, tesoreros, consejeros, presidentes de autonomías y ex ministros: Luis Bárcenas, Rodrigo Rato, Francisco Granados, Ana Mato, José Manuel Soria... La reciente aparición de los papeles de Panamá parece que poco o nada afectarán a la caída del PP, que incluso podría subir un poco y rozar el 30% de votos. Para ello debe movilizar a su electorado insatisfecho. La abstención le beneficia al ser más fiel a las urnas el votante de derecha que el de izquierda. Sin embargo necesitarán a toda costa el apoyo de Ciudadanos para poder aspirar al Gobierno.

El Partido Socialista cosechó el 20D su peor resultado desde la Transición. Parecen haber perdido su espacio ideológico y muchos son los que identifican al PSOE con un partido que hace políticas de derechas. La aparición de Podemos y Ciudadanos le ha ido ganando terreno por ambos lados. Sus problemas no acaban aquí, puesto que adolecen de una falta de liderazgo preocupante y prolongada en el tiempo. Pedro Sánchez ha ido salvando la cabeza in extremis gracias a las circunstancias singulares que han ido presentándose en el camino, pero no parece tener demasiado apoyo dentro de sus propias filas. En los debates electorales fue el que peor defendió sus argumentos. El PSOE tampoco ha escapado de los casos de corrupción: tanto los ERE de Andalucía como su gestión de la crisis en la última etapa de presidencia de Zapatero han dejado mal sabor de boca en la población, que no ve al Partido Socialista capaz de mantener el rumbo del país, sobre todo en materia económica. 

Podemos logró ser la tercera fuerza en el Parlamento y se quedó a 300.000 votos que alcanzar al PSOE. Sin embargo, la imagen del partido parece estar siendo cuestionada desde fuera y desde dentro. Lo que comenzó siendo un partido de abajo hacia arriba, es decir, un partido de asambleas, donde los círculos decidían y los de arriba acataban las decisiones de las bases, ha pasado funcionar como un partido más, donde el líder es el que toma el control. De esta forma cada vez se identifican mas con lo que ellos denominaron la "casta" y que tanto han criticado. De ahí su crisis interna y las sucesivas dimisiones en bloque de las direcciones regionales de Cataluña, Euskadi, y Galicia, que han pasado a manos de una gestora, al igual que en Cantabria y La Rioja, a las que hay que sumar las al menos 10 dimisiones producidas en la Comunidad de Madrid. Y todo ello por no estar de acuerdo con la imposición de decisiones políticas. El caso es que Podemos tiene un discurso de aplauso fácil, que dice lo que conviene en el momento en que conviene y cuando interesa cambiarlo se cambia. Sus propuestas han calado en gran parte de la población; el problema es cómo cuadrar las cuentas. En caso de acudir a las urnas en alianza con Izquierda Unida, podrían mantener su resultado de diciembre, maquillando su caída, e incluso lograr la segunda posición, lo que dejaría al PSOE contra las cuerdas. 

Ciudadanos podría ser el partido más beneficiado en las elecciones de junio. Su actitud para pactar y llegar a acuerdos con PP y PSOE ha sido bien vista por el electorado más moderado y de centro. El paso a un lado de Mariano Rajoy ha allanado su camino hacia el pacto con el PSOE, según ellos, por responsabilidad y sentido de Estado. Parece probable que pueda pactar indistintamente con el PP o el PSOE, según sea el resultado final de las nuevas elecciones, aunque está por ver que mantengan su compromiso de no pactar con el PP si su candidato a presidente sigue siendo Mariano Rajoy. 

Lo único que parece claro es que el panorama va a ser muy parecido al actual y que los pactos van a seguir siendo imprescindibles para lograr formar Gobierno. ¿Podría darse el caso de un pacto PP-PSOE si Podemos se alzara como segunda fuerza política de España?




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